domingo, 7 de septiembre de 2008

Más de lo mismo

Como siempre, yo pensando en el pasado.
Estoy en Santander, la ciudad en la que he vivido. Debería estar estudiando, pero me cuesta concentrarme.

Por accidente abro la ventana de alguien que tengo agregado al msn y le digo lo que querría decirle a Miguel: ey chico, cómo te va la vida.
Para mi sorpresa se lo he escrito a un antiguo compañero de mi colegio. Ese chico me gustaba cuando no tenía ni puta idea de lo que es que te guste alguien. Supongo que porque me trataba bien y era medianamente simpático.
Bueno, aprovechando hablo un poco con él. Quiero saber cómo le van a los qu
e fueron mis compañeros de clase durante diez años, lo que incluye, en la primaria de 9.30 de la mañana a 6 de la tarde, y en la E.S.O. de 8.30 a 2.
Digamos que las cosas son casi como esperaba, pocas sorpresas. A Fulanito le va bien, repitió 1º de Bachiller pero está ahora más centrado, Menganito por el contrario está intentando ser colocado en cualquier puesto de oficinista por su padre, porque no dió palo al agua. Fulanita se perdió en Astillero saliendo con un camello sólo por interés, dejando de l
ado a su familia, y Menganita estudió ADE pero lo dejó porque no le gustaba. De otros tantos ni se sabe.
De todas maneras, ya que estaba hablando con este chico, me entraron ganas de preguntarle por todas esas cosas que decían de ti y de las que tu no llegaste a enterarte. Eso molestó al chaval, pero básicamente me dijo lo que yo ya sabía, que se metían con mi físico y con mi supuesto afán de ser la más lista de la clase, mejores notas y demás.
Dicen que los niños son crueles. Para mi que son un poco como animales, en plan darwinismo social.
Bueno, conversación posterior totalmente prescindible para acallar
la conciencia del chico, que se sentía mal por contarme algo que opinaban un puñado de criajos en ebullición.
Antes, hace no muchos años, cuando terminabamos los últimos cursos de enseñanza obligatoria, en mi fuero interno quería creer que al final "la vida" "lo omnipotente" pondría a quien le correspondía en su lugar, a cada cual lo que se ha buscado; y eso incluía, claro está, que a mi me iría de puta madre, y a los demás de culo. Yo sería un premio príncipe de Asturias, y ellos unos yonkis puteros o, el que más, un burócrata que ficha de 8 a 3 y que a las 5 tiene cita con el psicólogo para tratar su falta de amor propio.

Luego dejas de echarle toda la culpa de los problemas que se supone arrastras de esa época a ellos. Dejas de echársela a tus padres, al proferor de gimnasia, a la sociedad o a la televisión.
Intentas superarlo, si acaso las secuelas son graves para algún aspecto de tu vida.
Si lo superas, te ensancheces por haber dejado atrás tu pasado.
Si no, te regodeas en tu sufrimiento, y mezclas el recuerdo fatídico con la nostalgia.
O pasas de todo, yo qué sé.


1 comentario:

la reina del hielo dijo...

o te dedicas a la juerga padre y te pasas 8 años en la carrera y verdes las han segao. Mejor no pensar en los demás y lo que puedan decir, que cada uno tenemos bastante con los nuestro.